Qué ocurrió

Sony Music Publishing completó la adquisición del catálogo de Recognition Music Group, un portafolio en manos de Blackstone. El acuerdo se anunció en mayo y se cerró el 15 de julio, tras obtener aprobaciones regulatorias en varios territorios. Según Music Business Worldwide, Sony compró el catálogo en asociación con la empresa de inversión de Sony Music Group con el fondo GIC de Singapur.

Las condiciones financieras no se divulgaron oficialmente. Bloomberg informó un precio de entre 3.500 y 4.000 millones de dólares, y CNBC, citando a una fuente, lo situó en unos 4.000 millones.

Qué hay en el catálogo

El catálogo contiene más de 45.000 canciones. Entre ellas están “Don’t Stop Believin’”, de Journey; “Go Your Own Way”, de Fleetwood Mac; “Single Ladies (Put a Ring on It)”, de Beyoncé; “Bad Romance”, de Lady Gaga; y “All I Want for Christmas Is You”, de Mariah Carey. Sony Music Publishing ya administraba el catálogo antes de que se cerrara la adquisición.

Qué dijeron las partes

Jon Platt, presidente y director ejecutivo de Sony Music Publishing, dijo: “Nuestra inversión en este extraordinario catálogo refleja nuestra convicción en el poder duradero de la gran música”. Ben Katovsky, director ejecutivo de Recognition, dijo que había sido “un honor administrar este fenomenal catálogo”. Qasim Abbas, de Blackstone, describió la transacción como “un nuevo voto de confianza en los derechos musicales como una clase de activo institucional consolidada”.

Por qué importa

El comprador ya administraba estas canciones, por lo que la experiencia cotidiana de los autores y de quienes las licencian puede cambiar poco. Lo que cambia es quién es dueño de los derechos subyacentes. Que un catálogo de este tamaño pase a una de las tres grandes editoriales concentra más titularidad en las empresas más grandes.

Antes

Recognition Music Group, de Blackstone, era dueño del catálogo, y Sony Music Publishing actuaba como administrador.

Ahora

Sony Music Publishing es su dueña, en asociación con la empresa de inversión de Sony Music Group y GIC.

Por qué debería importarles a los músicos

Para los compositores que no están en este catálogo, el acuerdo es una referencia de cómo valoran los grandes inversores los derechos musicales. Para quienes sí están, el dueño es ahora la misma empresa que ya administraba las canciones.

El panorama general

Abbas, de Blackstone, presentó la venta como prueba de que los derechos musicales son hoy una clase de activo institucional consolidada. Los inversores han tratado los catálogos como activos de ingresos estables, y el precio pagado aquí lo refleja.

AnálisisLos grandes acuerdos de catálogos afectan a los compositores independientes sobre todo de forma indirecta. Cuando los compradores pagan múltiplos altos por canciones antiguas, sube el valor de ser dueño de un catálogo, lo que puede influir en lo que las editoriales y los fondos están dispuestos a ofrecer por catálogos más pequeños. No cambia automáticamente las condiciones que se le ofrecen hoy a un compositor sin contrato.