La industria musical no tiene una única postura sobre la IA generativa. Distintos titulares de derechos han tomado caminos distintos contra distintas empresas, y a veces caminos distintos contra la misma. Este texto expone lo que se sabe públicamente a septiembre de 2026 y dónde están las preguntas abiertas. Es un panorama construido a partir de hechos reportados, y la interpretación está identificada como tal.

Primer camino: conciliar y luego licenciar

En octubre de 2025, Universal Music Group llegó a un acuerdo en su demanda contra Udio y aceptó licenciar música grabada y edición musical para una nueva plataforma que se lanzaría en 2026. El servicio de Udio seguiría disponible mientras tanto, con las creaciones en un “jardín amurallado”, además de huellas digitales y filtrado. Warner Music Group alcanzó sus propios acuerdos y arreglos de licencia tanto con Udio como con Suno a fines de 2025.

En agosto de 2026, BMG anunció una alianza global de licencias con Suno que abarca grabaciones y edición musical de los artistas y compositores participantes. BMG no era una de las demandantes en el litigio de la RIAA. En septiembre, Universal anunció un acuerdo plurianual con ElevenLabs para una plataforma licenciada de remezclas para fans.

Segundo camino: seguir demandando

No todos han llegado a un acuerdo. Music Business Worldwide informa que Universal y Sony siguen siendo demandantes contra Suno en Estados Unidos y buscan sumar 61.026 obras al caso. Reportes de comienzos de año identificaban a Sony como la última major que seguía en litigio con Udio. Hasta la publicación de este texto, no hemos visto que ninguna de las dos empresas anuncie un acuerdo.

Tercer camino: que decidan los tribunales y las sociedades

En Alemania, la sociedad de gestión colectiva GEMA obtuvo el 31 de julio una sentencia contra Suno, en la que el Tribunal Regional de Múnich determinó que hubo infracciones de la ley estadounidense y de la alemana. La sentencia no es firme. Por separado, la American Federation of Musicians demandó a Warner Music Group y Universal Music Group, alegando que los sellos licenciaron el trabajo de sus miembros a empresas tecnológicas para entrenamiento de IA sin el consentimiento de los artistas y sin compartir el dinero de los acuerdos resultantes, según Tech Times. Se trata de alegaciones, no de conclusiones judiciales.

Qué muestra el patrón

AnálisisLos acuerdos comparten rasgos: catálogos licenciados, participación limitada a artistas que optan por entrar, entornos cerrados o trazables, y productos orientados a los fans en lugar de generación sin restricciones. Los nuevos límites de descarga y las marcas de agua de Suno van en la misma dirección. La pregunta sin resolver es la que plantea la demanda del sindicato: cuando un sello licencia su catálogo, ¿quién decide si se incluye la obra de un artista determinado y quién participa del dinero? El acuerdo de BMG se describe como de adhesión voluntaria para artistas y compositores. Los otros anuncios dicen que la participación es por artista, pero dan pocos detalles.

AnálisisTampoco existe todavía una única respuesta legal. La sentencia de GEMA muestra a un tribunal de un país aplicando la ley de derechos de autor de dos países al entrenamiento realizado en el extranjero. El litigio estadounidense sobre uso legítimo (fair use) sigue abierto, y los reportes sobre cuándo podría llegar un fallo en Estados Unidos han diferido. Quien construya un negocio sobre música generada con IA debería asumir que las reglas pueden variar según el país y cambiar con el tiempo.

Qué pueden hacer los músicos con esto

  • Verifica si tu sello, editorial o distribuidora ha firmado un acuerdo de licencias de IA, y si tu contrato les da derecho a incluir tu obra.
  • Si usas herramientas de IA para hacer música, lee los términos de la herramienta concreta. Los límites de descarga y las reglas de licencia están cambiando.
  • Si distribuyes música hecha con ayuda de IA, espera que las distribuidoras y las plataformas te pregunten cómo se hizo.